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Article (PDF Available)  · January 2004 with1,211 Reads
Abstract
Recientemente la medicina ha conseguido una victoria que pone de mani- fiesto y me sirve de pretexto para introducir el problema que discutiré a continuación: el Ministerio de Salud dispuso que el terreno de acción de los oficios que tradicionalmente ofrecen tratamientos estéticos ha de limi- tarse a ofrecer procedimientos superficiales, es decir, que todo proceso que suponga inyectar, hacer una incisión o penetrar la piel con instrumentos y sustancias, no importa con qué fin, es del arbitrio exclusivo de la medi- cina por los riesgos que implica para la salud. Se trata de una lucha por el derecho exclusivo a practicar procedimientos estéticos no-quirúrgicos y cuya principal y a veces única orientación es estética. Con esto, los proce- dimientos más eficaces y socorridos para el tratamiento corporal y facial han entrado a ser parte de las formas médicas de obtención de salud y bienestar y la medicina ha sumado a las intervenciones estético-quirúrgi-
INTERVENCIONES ESTÉTICAS DEL YO SOBRE ESTÉ TICO-
POLÍTICA, SUBJETIVI DAD Y CORPORALIDAD
Zandra Pedraza G.
Recientemente la m edicina ha conse guido una victoria que pone de mani-
fiesto y me sirve de pre texto para introducir el problema que discutiré a
continuación: el Ministerio de Salud dispuso que e l terreno de acción de
los oficios que tradicionalmente ofrecen tratamientos estéti cos ha de limi-
tarse a ofrecer procedimientos superficiales, es decir, que todo proceso
que supon ga iny ectar, ha cer una inc isión o pen etrar la p iel con i nstrumen Fashion Janine Lace Puma Up Sneaker Womens Black Glitter Dance nYIxwZp5qtos
y sustancias, no im porta con q ué fin, es del a rbitrio exclusivo de l a medi-
cina por los riesgos que implica para la salud. Se Fashion Skechers Pink Sport Sneaker Skechers Valeris Sport Womens Hot Black 8X56O6xqEtrata de una luc ha por el
derecho exc lusivo a practi car procedim ientos e stéticos n o-quirúrgico s y
cuya principal y a veces única orientación es estética . Con esto, los proce-
dimientos más eficaces y socorridos pa ra el tratamiento corporal y facial
han e ntrado a ser pa rte de las fo rmas mé dicas d e obte nción de salud y
bienestar y la medicina ha sumado a las intervenci ones estético-qui rúrgi-
cas el ca mpo de las inter vencion es estética s menor es.
De ello me interesa destacar la dimensión de modelado de la subjetivi-
dad contenida en las intervencione s estéticas y la forma c omo finalmente
se asienta, en el inasible y fluctuante terreno de la corporalidad, la condi-
ción de posibi lidad de la subj etividad contem poránea susce ptible de ser
estéticamente intervenida.
A riesgo de incurrir en cierta simplificación de la relación entre el yo y la
subjetividad, la te sis a desarrolla r encuentra en la c onformación del yo con-
temporáneo un vínculo primordial con el cuerpo del cual resulta la noci ón
de subjetividad. A e sta noción le es intrínseca la experiencia, la conscien-
cia co Dolce Jaegar Teak Bootie Jaegar Vita Vita Dolce Teak Womens Womens Dolce Bootie Vita mo razón sensib le (Maffesoli 1 996); no una cons cienci a que se agot a
en la mera consta tación racio nal de la pro pia existe ncia —pien so luego
existo—, sino cuya consciencia de sí mismo proviene del ejercicio cons-
ciente de la exp eriencia de s í mismo, co mo se reconoce en la corporalidad.
Así, la corporalidad constituy e una de las variables definitivas de la subje-
tividad cont emp oránea.
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Las formas de intervención y acondicionamiento corporal disponibles bajo
el régimen posmoderno deben entenderse en tonces en la confluencia del
desarrollo de los conocimientos expe rtos y sus tecnologías asociadas ; de
las ideologías que propician subjetiv idades fuertemente vinculadas con
principios estéticos y del doble ju ego en el que los efectos del disciplina-
miento individual y del contro l poblac ional constituyen condiciones de posi-
bilidad, acción y reacción para los indi viduos y las sociedades contemporá-
neas. En este horizonte es posible comprender las condiciones simbólicas y
el uso cultural de formas de modelado del cuerpo cuyo alcance trasciende su
mera conformación somática y cabe más bien entender como intenciones de
transformación personal y de modelado del yo. Este trabajo sitúa, en el
contexto esbozado, algunos alcances que las form as de intervención esté-
tica tienen en la conformación de la identidad individu al contemporánea y
su relación con los vaivenes de la s ubjetividad y la corporalidad.
LA CONQUISTA MÉDICA DE LA ESTÉTICA CORPORAL
La inclusión de procedimientos estéticos , distintos de lo s quirúrgicos , en e l
campo de acción de la medici na científica se hace realidad con el diseño, la
aprobación oficial y la puesta en marcha de programas académico s que
forman especialistas en el área. Esto s hechos demuestran que las interven-
ciones est éticas n o sólo s e aceptan c omo pro cedimientos y tratami entos
propios de salas de belleza y consu lto rios de esteticistas y cosmetólogos,
sino que han recibido el aval de la comunidad médica, también interesada
en practica rlas.
Se pone así en evidencia el acercami ento experimentado por los campos
de la belleza y la salud, cada vez más homól ogos, en virtud de la co mplejida d
y el riesgo implícitos en las técnicas y en los productos em pleados par a la
obtención y el mantenimiento de la belleza , pero también por el ánim o
expansionista propio de la medicina científica (Pedraza 1996:135).
En su ímpetu co lonizador, la medicina ha sumado a, y en ocasiones reem-
plazado, sus prop ósitos pali ativos por los pre ventivos y éstos a su t urno por
los curativos a través, por ejemplo, de las intervenciones genéticas pero
también de las estéticas. Con este espí ritu incursiona en el model ado de la
subjetivid ad y en la transfor mación del yo. En a mbos casos se acerca a lo
que de manera creciente se considera una necesidad del b ienestar indivi-
dual y, en algunos casos, social, a saber, la coincidencia entre modelos
cambiantes del cuerpo y la im agen del propio cuerpo. La noción de bienestar
que le sirve de fun damento sobrepasa la sola consecución del equilibrio
orgánico pa ra destacar lo que parece aún más importante: la capaci dad de
vivir armoniosamente con la propia im agen y de ofrecer al otro una impre-
sión que se ajuste a c ánones de belleza y perfección física cada vez más
exigentes. Esta argumentación reconoce asim ismo el imperativo de paliar
los signos de envejecimiento por cuanto se asimilan a la pérdida del poder
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De seducción y de la fortaleza, e indi can que ya se recorre el camino hacia
la muerte. Las intervenci ones es téticas ofrecen una solución a los proble-
mas que el envejecimiento acarrea a la persona.
Para atender estas inquietu des, la m edicina ha debido amplia r su noción de
salud y pensar en el cuerpo desde pe rspectivas hasta ahora excluidas de
su racionalidad, más concentrada en los problemas orgánicos que en los
de la personalidad. Con ello da un pa so importante para insertars e en el
complejo engr anaje de las consideraciones que rec onocen en el cuerpo
facetas inmateriale s capaces de afectar la salud individual, sin limitarla a
la de índole física .
Es pertinente recordar que este de splazamiento se ve favorecido por
cuanto muchos sist emas de salud han modifi cado la condici ón de
pac ien te por la de clie nte o usuari o. Así, ta mbién el médico esteticista
ina ugura una relaci ón con qu ien acude a l a consult a, no en cali dad de
enfe rmo, de paciente, sino como suje to que sin padecer una dolenc ia o
afección somática, demanda un servic io concreto a fin de tratar un
malest ar cuya e tiología carece de origen orgánico. Se trata , en cambio, de
arm on iz ar l a im ag en cor poral, de hacer desaparecer "una imperfec ción
ad qui ri da o l a sec ue la de una enfermedad, de un accidente o las huellas
irrefutables del paso del ti empo ".
La imagen corpor al, a diferencia de l cuerpo que ausculta e interviene
la medicina clínica, no se cons Womens Vita Jaegar Jaegar Teak Dolce Dolce Vita Bootie Dolce Womens Bootie Teak Vita tituye por el conocimiento experto
acumulado en la anatomía, la fisiol ogía, la genética y la patología;
aquélla cobra vida e n la interacción de miradas y reaccion es —la aut o-
percepción, el re flejo especular, la mirada ajena, la propia reacción a
ellas, la percepción de los otros—, en el ir y venir in cesantes que pe Womens Dolce Bootie Bootie Vita Teak Vita Dolce Vita Dolce Jaegar Womens Jaegar Teak rfilan
a ct iva me nt e la p ro pi a im agen del cuerpo. Se trata sin duda de un
fenóm eno esté tico.
INTERVENCIÓN MÉDICO-ESTÉTICA DE LA SUBJETIVIDAD
Las especial idades estéticas de la medicina, si bi en recurren tanto a la ci-
rugía como a ot ro tipo de técnicas no quirúrgi cas y a productos cosméticos
y farmacéuticos, hacen necesario precisar la condición exacta de su terreno
de acción y justificar su adopción en la medicina, si no competen al logro
o al mantenimiento de la salud. Apar te de los casos que obedecen a la
necesidad o el in terés de tratar secuelas rel Bootie Teak Jaegar Teak Dolce Womens Dolce Womens Vita Vita Vita Jaegar Bootie Dolce a tivamente graves de acciden-
tes, por cuanto deslizan al individuo a la categoría de anormal o monstruoso,
en la mayoría de las consultas los esp e cialistas deben responder a necesi-
dades subje tivas sobre el aspecto personal. El principal argumento de
médicos y pacientes apela a m otivos co mo mejorar la autoestima, sentirse
bien, tener una buena apariencia perso n al, sentirse joven, hermoso, reci-
bir halagos, captar la m irada y la aten ción ajenas. A ello debe sumarse que
el criterio ético por excelencia para precisar la conveniencia médica de una
intervención o tratam ien to esté tico es pr oteger el yo. Esto se entiende con
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Relación a la necesidad in dividual de reconocerse en el propio cuerpo. Así,
la razón fundamental para desaconsejar una intervención es que ésta pueda
alterar el yo, modificar la esencia física del paciente, al punto que este
pudiera dejar de reconocers e en su imag en. En la capacidad de identificar
y evitar semejant e riesgo yace u na de las pr incipales habilidad es éticas y
estéticas del especialista. El pacient e satisfecho será aquel que encue ntre
en su nueva imagen el correlato exacto de su yo, aquél en quien coincidan
subjetividad y corpo r alidad .
El asunto de armo nizar los modelos co rporales de circulación global con
apetencias subjet ivas provenient es también de for matos igual mente glo-
bales, en ocasi ones matizadas por interpretaciones estéticas particular es
o locales en lo que se conoce como la imagen corporal, es un esfuerzo que
debe salv ar el obstácul o que inte rpone la vida mis ma con las h uellas q ue
deja en el c uerpo. Buena parte de los procedi mientos estéticos apuntan a
menguar, ojalá a el iminar, las trazas del tiempo, el trabajo , el cansancio, el
sol, la maternidad, el dolor, la tristeza, pero también las de la alegría, la
risa o la expr esivi dad. La ters ura de la pi el sólo es p osible a co sta de las
huellas de la vida y el congelamiento de la expresión. Se trata de proyectos
corporales que modelan a un sujeto incapaz de reconocerse por fuera de
patrones corporales homogéneos. Con todo, la pretensión ética de no trai-
cionar un yo veraz con transformacion es físicas incompatibles, desconoce
que la imagen del y o que busca armo nizarse con la corpo ral ya ha sido
inte rvenida: su sub j etivida d se declara incap az de re conocers e en la rela-
ción que la experiencia guarda con el cu erpo, en su identidad. No obstante,
insiste en consti tuir un sujeto fid uciar io, aquél en quien se articulan eficaz-
mente un cu erpo físico unitario y una autoconciencia uni taria (Stone 1992:
514), pero esta vez bajo el efecto del simulacro del yo, intervenido previa-
mente por e l deseo de ide ntificarse y ser en un cuerpo mod elado por la
simulac ión y la tecno logía.
CONSCIENCIA Y EXPERIE NCIA
Bajo el régimen consciente, postmo Womens Dolce Vita Bootie Dolce Jaegar Jaegar Vita Vita Dolce Womens Bootie Teak Teak dern o e hiperestésico, la interpretación
de la experien cia se re fina en ext r em o al punto que la relación individual
con ella se tensa hasta consti tuir un a paradoja. Si, por una parte, la pri-
macía de la experiencia y la sensac ión (Welsch 1996: 13-16) funda desde
la Ilustr ación la epi stemología occident al y amb as se exacerba n en la vida
cotidiana co ntemporánea (Maffes oli 1996: 218-2 19) para ciment ar los prin-
cipios de la cond ición postmoderna, po r otra, y en ab ierta contradicción,
sus resultados d eben incidir en los sentidos y en la subjetividad, sin dejar
huella material. Con esto, la experien cia adquiere el singular carácter de
lo virtual, en cuanto su correlato ma terial, carnal, es efímero y compromete
de manera ideal só lo l os Ámbito s sensorial, sensiti vo y sensible. La preocu -
pación por sentirse bien, satisfecho con la propia imagen y lo que ésta
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Suscita en los demás, ha de com bi nar se con el anhelo por la experiRieker Rieker Shoes Court Grid Rieker Blue Open Blue Court Womens Open Grid Womens Shoes TxZCqnxencia
vivida, la cual debe, a su turno, proveer sensaciones impactantes, como
conviene a l a condición hi perestésic a de este régim en.
El saber sobre sí mismo que constituye la consciencia no es racional,
sino sensorial . En esta noción —estar consciente , ser consciente de algo,
perder la consciencia— es im posible disociar la mente del cuerpo, pues la
consciencia, así entendida, opera como los sentidos, en un cuerpo vivo
que se experim enta como tal y remite necesariamente al orden sensorial.
La tarea de la sub jetividad contemp oránea impone al sujeto la necesida d
de definirse con respecto a sí mismo, al hecho de que saberse es sentirse y
en ello quedan comprometidos conscien cia, sentido y sensación. El orga-
nismo humano es posible por cuanto se relaciona media nte la consciencia
consigo mism o y funda allí su yo. Como lo subraya Mo rin, en el sí, en la
entidad corporal "están incl uidos el yo y el mí" (Morin 1994: 74). La idea de
consciencia ha pasa do entonces de designa r un saber compartido a nom -
brar el saber sobre sí mismo.
El sujeto moderno, frente a la tarea de defini rse con respecto a su natu-
raleza —su sensibilidad— debe ser fiel a sí mismo. Esa construcción es
sus prop ias sensaciones y percepcione s. Enfrentado al agotam iento de
sistemas trinitarios o duales para comprenderse, se vuelca sobre sí mismo y
en esa tarea lo afectan fuerzas sociales y políticas, saberes y prác ticas, que
interv iene n su ta re a autoreferencial.
La esencia del suje to contemporáneo es por tanto flotante y fluctuante. La
consciencia no puede fijarse a una entid ad cuya esencia es la transfor-
mación, de manera que en el intent o de serle fiel a tal naturaleza, no tiene
otra posibilida d que pendular entre el cuerpo y el yo, e intenta r constit u ir
una unidad a través de in tervencion es estéticas. Debe entonces , estilizar el
cuerpo para adecuarlo a la autoerotización (Butler 2000). El t r abajo de
autorregulación vira deci didamente hacia el cuerpo, pero ahora, las tecno-
logías de la vida, que en este caso provee la medicina estética, son uno de lo s
principales inst ru ment o s disponible s para intentar equilibrar al suje to. El
inco nteni ble avance de e stas tec nologías im pide sin em bargo el sosie go, por
lo cual, aún bajo los imperativos es tésicos, pri ma el fundamento biopo- lítico
legado po r el régim en moderno. El modelad o del yo en el que el cuerpo
intervenido adquiere un papel central, proviene de un efecto de si mulación
inevitable, en tanto la medicina estética of rece servicio s en los que una
imagen real es imposible y se simula un proceso como el de envejece r c o n
naturalidad y arm onía, en el cual lo que se entiende por nat ural y b e ll o
proviene de los cánones de la estéti ca clásica y de la constitución tar-
domoderna de l o joven.
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¿C UERPO O CORPORALIDAD ?
Habida cuenta de l a gran compenetraci ón que la condición estésica
del régimen postm oderno ha conseguido entre el yo y el cuerpo, pero
también del hecho de que este pr oceso ocurre bajo efectos del
biopo der, la n oción de corpo ralidad cobra particular importancia para
comprender la situac ión del sujeto co ntemporáneo , de su subjetividad
en relación con el cuerpo .
La necesidad, que muchos autore s contemporáneos subrayan, de
introducir la noción de corporalidad, proviene de la aparente
imposibilidad de enco ntra r en la sola idea de cuerpo la salida a los
regímenes duales de fu ert e arra ig o en la tradición de pensamiento
occidental. El cuerpo seguiría es tando marcado por una materialidad
inerte y conceptualmente sólo fung e como operador lingüístico para
poner de manifi esto la esc isión que caracteriza la antropología de la
modernidad, en cuya epistemología el cuerpo es sustancia física —Womens Platinum Relentless Slate Shoes Nike Raspberry Pink 3 Air Red Running 4xTHHOdw
soma, res extensa
— sujeta a reglas que examinan y determinan las
ciencias exactas y las disciplinas bio m édicas. En la palabra cuerpo sólo
podríamos reconocer, pe se a todos lo esfuerzos, las dimensiones
físicas, somáticas del cuerpo, aque llas producidas por conocimientos
expertos como l a física, la química, la fisiología, la anatomía y la
bi olog ía, y cuyo principal fuente de saber son el cadáver y la materia
inerte.
Corporalidad es un término capaz de aprehe nder la experie ncia
corp oral, la condición corpórea de la vida, que inmiscuye dimensiones
emoc ionales y, en general, a la persona, así como co nsiderar l os
componentes psíquicos, soci ales o simbólicos; en ella habitan las
esferas personal, social y simbólic a, a sa ber, el cue rpo v ivo y vivido. La
corporalidad remite a la dimensión del cue rpo en l a que se real iza l a
vida corporal, más allá de sus cu alidades puramente orgánicas, por
cuanto le permite al ser humano ser co nsciente de ella a través de la
cenestesia y, luego, establecer ví nculos emocionales mediante el
cuerpo. Por su parte, la soci olog ía contemporánea destaca con este
concepto la medida en que la constr ucción social del cuerpo determina
la percepción social de su forma física, es decir, la experiencia social del
cuerpo. A la vez, la experiencia y la percepción individuales del cuerpo
se forjan en consonancia con categor ías sociales, resultado de lo cual
es l a preservación de una forma par ticular de or ganización social
(Dou glas 1 970 y Bourdieu 1977). El término corporalidad se ha
acuñado en la sociología con la in tención de poner de manifiesto el
carácter estrictamente so cial del cue r po. En él, la aparente naturalidad
que le co nfiere su esen cia materia l, es decir, animal, proviene en
realidad de las prácticas que éste r ealiza y la investidura que ello le
otorga
{in-corpo-ra).
En estas dimensiones se advierte claramente la
intervención de determinadas percepciones sociales y e l re su lt ad o de
su acción en cuanto hecho f und amental para el ordenamiento
simbólico y social. Así, el concepto sociológico de corporalidad hace
explícito que la corporalidad es la historia misma del orden (Falk
1994).
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La corporalidad definida como experiencia del cuerpo o vivencia fenome-
nológica deviene una categoría intrínseca a la antropología
contemporánea ( López-Ibor 1974: 16) que, pese a ello, no tiene cabida
en las pe rspe ctiv as psico-corporales q ue insisten en el carácter un itario
del cuerpo, del cu al se d eri va una visión bio-psicológica del ser
humano.
1
En estas disciplinas, l a cor p oralidad designa exclusivamente
la percepción individual del cuerpo, posible por un atributo del mismo
cuerpo, el sentido de la cenestesia. La cen est esia , com o tod os l os
sentidos, se distingue de los órganos, porque sólo pueden usarse en vida.
La vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato sólo son posibles para el
ser humano vivo; con su uso, se hace a una primera subjetividad,
aquella que le confir ma su pr opia existencia, asimilada aquí,
especialmente por intermedio de la cenestesia, a la experiencia del
cuerpo, esto es, a la co nsciencia corporal de la existencia del propio
cuerpo y, por tanto, de l individuo. En esta constatación confluyen el Slipper Snow Fringes Boots Black Faux Fur Womens Gohom Indoor HwvA61nq
es qu em a corporal que reconoce la ne urología y la e xperie ncia del cuerp o
que provee la c e ne s te s ia .
Tal vez, más que cualquier otra co sa, el término corporalidad pone
de presente el cu ello de botella que surge s i se p iensan el s er humano
y s u existencia exentos de su condición corporal y la medida en que dicho
caráct er prefigura toda antropología. Es imposible para el ser humano
sustraers e, siquiera como ejercicio raci onal, de su corporalidad, pues este
mismo ejercicio, en la forma que l o conocemos, es factible gracias a
que dis ponem os del cuerpo (Lyotard 19 89). Incluir el concepto de
co rp ora lid ad en el l éxi co contempo ráneo de las disciplin as humanas y
sociales desplaza a primer plano el rasgo relacional del término, al que
subyace la noción de excentricidad y, con ella, el carácter reflexivo
primario de todo orden antr opológico (Levy 1993: 2).
Lo que busca destacar el concepto de corporalidad es que se tiene
un cuerpo, se reconoce que se lo tiene y entonces se es un cuerpo; en
consecu encia, esta conscienci a establ ece una relación específica con el
c ue r po que invita a adoptar una pos ici ón respecto a él que haga imposible
ex cl uir lo . E n las disciplinas intere sadas en el carácter bio-psicológico
del sujeto, la palabra co rporalidad busca transmitir lo que en la palabra
alemana
Leib,
por ejemplo, hay de pe rcepci ón individual y experiencia
del propio cuerpo, a di fere ncia de aBlack Jessy Womens Cougar Cougar Womens Winter Boot t4800Yquel cuerpo que en inglés, por
ejemplo , design a al cadáver
{corps é).
El galimatías que produc e el uso de la noción de corporalidad sólo es
explicable en términos históricos: pr oviene, por un lado, de la escisión
epistem ológic a del se r y el tene r un cuerpo, y por otro de la escisión
on tol ógi ca del cuerpo y el alma . Ambas son fundamento de la
modernidad. Por otra
Algunas de las tendencias bio-psicológicas y bio- psico-sociales en boga pueden consultarse en:
Aisenson Kogan (1981); Bernard (1976) (tr.19 85) ; Denis (1973) (tr. 1980); Gentis (1980) (tr.
1981). Kesselm an (1989); Le Du (1976) (tr. 1981) y Picard (1983) (tr.1986 ).
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Parte, a t ravés de la incorporación de principios psicoanalíticos a
la noc ión de cuerpo, se invita a superar la escisión con una
noción de individuo que lo define desde una concepción
antropológica in tegral, que desd e una antropología compleja
reconoce la dim ensión corporal de la vida humana y la medida en
que ésta, a la vez que supone resolver necesidades básicas, no
sustrae ta l hecho de la gest ión social y cultural.
La corp oralid ad es un c oncepto al que recurre entonces la
sociología para subr ay ar el contenido social del cuerpo, para
hacer comprender una dimensi ón del cu erpo más co mplej a
donde bullen las perc epciones, la sensitividad, las emociones y
la sensibilidad en ta nto producto social y condi ci ón d e
posibilidad del sujeto.
Se impone re conoce r que, pese a la buena intención, el
recurso es
falaz,
o cuando menos no deja de ser una argucia
académica. Aceptarla supone, ent on ce s, a co rd ar q ue el Bootie Womens Bootie Teak Dolce Dolce Vita Jaegar Womens Vita Dolce Jaegar Vita Teak t ér mi no
cuerpo corresponde al orden mate rial del régimen ilustrado y
moderno, aquél definido y expli cado por la química, la física y
una suerte de medicina ex clus ivamente atenta a fenómenos
fisiológicos y rasgos anatómicos —más limitada aún que aquella
de cuyo s consultorios desertan en la actualidad los pacientes en
busca de compre nsiones in tegrales— y, de la que
necesariamente se excl uirían procesos de percepción sensorial y
otros que ocupan actualmente a las neurociencias, porque ya
caeríamos en el terreno de l o vi vencial para lo cual se requeri-
rían disciplinas no del cuerpo sino de la corporalidad. Acaso a
esto le apuntan muchas de la s medicinas alternativas que
fu er z an a l a me di c in a académi ca a ocuparse de ese carácter
contenido en el término corporalidad.
Es conocido hace más de un siglo en el saber occidental sobre
el cuer po, que éste no tiene sus lí mites en lo que disciplinas que
gozan del prestigio del rig or c ien fico pueden describir y explicar
re spe cto su yo . Hoy co mp re ndemos que este sesgo ha sid o
legado por la s disciplinas acad émicas modernas empecinadas
en producir realidades independie ntes que responden cada una a
su propia y limitada capacidad an alítica. No es osado decir que
sabemos que nuestro vocablo cu erpo, lo mismo que comprende
fenómenos térmicos , eléctrico s, magnéticos, químicos,
bioquímicos o genéticos i ncluye los sensoriales, afectivos y
cognoscitivos, ninguno de los cuales es concebible tal como lo
comprendemos por fuera de lo que denominamos cuerpo. Así
las cosas, ca be insistir en la redundancia implícita en el término
cor por alidad, concepto del que, sin embargo, vale destacar el
esfuerzo que encierra p Bootie Jaegar Dolce Dolce Womens Teak Vita Vita Vita Teak Womens Jaegar Bootie Dolce or ro bu st Dolce Jaegar Teak Vita Dolce Bootie Bootie Jaegar Womens Womens Teak Dolce Vita Vita ec er e l es tat u s vi ve nc ial de l
cuerpo y el hecho de que por él disponemos de la noción actual
de subjetividad. A esta cond ición apelan precisamente la
intervenciones estéticas par a fundar su necesidad en una
condición antropológica nueva para ella, en tanto apunta a un
biene star de origen estético. En este sentido es posible formular
no s ol ame nt e u na ética política como:
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Ways in whi ch the etho s of human e xistenc e —the se ntimen ts, mor al natu re or
guiding beliefs of persons, grou ps, or institutions— have come to provi de the 'médium '
within which the self-gov ernment of the autonomous indi vidual can be connected
up with the imperatives of good government. In et hopolitics, life itself, as it is lived in
its ever yday manifest ations, is the object of adjudi cation. (Rose 2001:1 8).
Una estética-política, en l a cual, a m ás del disciplinamiento anátomo-
político, el control biopolítico y el aut ogobierno ético-político de una indivi-
dualidad somática, el sujeto busca ar monizar su condición corporal y el
automodelado del yo. Las i ntervenciones estéticas pueden entonces consi-
derarse una especialidad cuyo campo de acción es la corporalidad.
SUBJETIVIDAD Y ESTÉTICO-POLÍTICA
Hasta este punt o he procurado const ruir un marco inter pretativo para el
sobrecoge dor auge de las inte rvencion es estéti cas y de su senti do para la
subjetividad indi vidual, así como de su pertinencia simbólica. No obstante, los
asuntos tan explícitam e nte estéticos, tan imbuidos en las formas más bana les
y políticamente censurables del consumo y el sometimiento a sus impera ti vos
y modelos, dan pábulo a la sospecha intelectual. Frente a los acuciant es
problemas s Dolce Jaegar Vita Jaegar Bootie Dolce Womens Vita Bootie Womens Teak Teak Vita Dolce ociales y las flagrantes inj usticias y de sigualdades que ocupa Vita Dolce Bootie Jaegar Vita Vita Teak Jaegar Womens Dolce Teak Bootie Womens Dolce n al
pensami ento so cial, q uienes s e someten a procedi miento s es téti cos , a me nud o
en si lencio y s ecreto , son a bierta o sote rrad amente ce nsurados y llevan cons igo
la vergüenza que roe a quien se preocupa excesivamente de su apariencia, de
su carne y de un bienes t ar política y m oral- mente cues tionable. Algo de esta
censura puede salpicar a quien se ocupa de ellos y busca acaso elevarlos a la
categoría de fenómenos susceptibles de análisis juiciosos.
¿Cómo entend er estos fenóm enos que en términos económ icos repre-
sentan uno de los m á s impo rtantes rub ros para las podero sas economías
médicas, farmacéuticas y co smetológicas? ¿Es posible y tiene sentido ofrecerWomens Dolce Dolce Vita Teak Womens Jaegar Jaegar Teak Bootie Bootie Vita Dolce Vita ,
más allá de una explicaci ón acerca d e su valor para la subjet ividad
individual, un esbozo de lo que este fenómeno de masas ofrece como recurso
para la compre nsión de las sociedades y las subjetividades co ntemporáneas?
¿Cómo darle una perspectiva crítica y revestir este asunto de f orma que lo
haga apto y digno del debate académico? Los esfuerzos se alinean
principalmente en dos g rupos: aquellos que desde la esté tica form ulan
explicacione s sobre la importa ncia del cuerpo para la co mprensión de fenó-
menos modernos y actuales y , los fe mi nistas, en general bastante críticos
respecto del carácter ideológico de las intervenciones estéti cas y de sus
mecanismos para cooptar la voluntad femen ina, que, pese a todo, es con
mucho la princip al víctim a de los embates es teticistas.
Desde mi punto de vista, que reconoce la utilidad y la validez de buena
parte de los argumento s que ambas orient aciones esgrimen, enc uentro qu e
las intervenciones estéticas son uno más de los fenómen os biopolíticos
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Propios del mundo moderno y, en especial, del tinte particular que estos
fenómenos muestran desde cua nd o la discusión sobre la vida se ha ampliado
hasta considerar aspectos que obligan a revisar las categorías con l as qu e s e
han analiza do en las úl timas década s estos asu ntos. Es claro qu e a llí n o
sólo tienen cabida los procedimientos e stéticos a los que me he venido
refiriendo. Mayor atenc ión reciben en la actualidad las interve ncion es
genéticas, la bioingeniería o las discusiones sobre los
cyborgs
y la
comprensión y us o actuales de la natur aleza. En este marco vale la pena
insinuar cuando m enos algunos de los aspectos que están por di scutir:
1.
Las formas actuales del biopo der se diferencian de las forma s de gobie rn o
de la vida propias de la modernidad, en primer lugar, porque no está n
atadas a la constitución y el fortalecimiento del Estado-nación.
2.
Si bien se fundan en los a v ances logrados por la anátomo y la bio-
política, lo que ha cambiado entr etanto es la noción misma de la vida. La vi da
que se controla no se agota en l as definiciones de las modernas ciencias ex ac t as
y naturales. La biología particularmente, pugna por una amplísima
definición de la vida que engloba prác ticamente todos los procesos
,incluidos los mentales y afectivos . En este sentido, Hardt y Negri señalan
con mucho acierto, entre los tres tipos de trabajo inmaterial propios de la
posmoderniz ación de la ec onomía, el traba j o en el mo do corporal "que
implica produc ción y manipulación de a fectos" y supone contacto hu mano
virtual o real . Creo que e s tá de m ás sobre in sistir en la coincide ncia del trabajo
estético sobre la corporalidad con esta definic ión.
3.
En cuanto las formas de disciplinamiento y control no responden a
necesidades nacionales, no es el estado su agente; lo son saberes expert os ,
especialidades de circulación global (genética, c irugía, clonación), que no s e
someten a lecturas locales ni se ajustan a ne cesidades nacionales. No ha y
una apropiación nacional de e s tas modalidades del biopoder como se las vio en
las álgidas rein terpretacion es características de los pr ocesos de coloniza ción
interna en todos los estados-nación que adoptaron dispo sitivos como la
hi gi en e, la ps iq ui at a, la re cl us n d e a no rm a l es o l a e sc ue la y que aún hoy
ocupan a los funcionarios de los aparatos nacionales de sa lu d y b i e ne st a r,
quienes también adecúan políticas sociales globales como las de gén ero,
infancia o raza a las condiciones y nece sidades nacioales y lo cal es. La s
tecnologías contemporáneas con las que opera la biopolítica "se bajan"
directamente de la red global.'
4.
La acción de la b iopolítica posmoderna no se ejerce a través de un
aparato como el social, ni a través de la escuela, el e stablecimiento psiquiá
trico, el médico o el fabri l, como solemos comprender el funcionamiento del
biopoder moderno. Aquí hay una relación a través del experto , llámese
médico, genetista , patólogo, cirujano, estilista , con un conocimie nto espe-
cializado que no tiene en general ancl ajes nacionales. Esto permite que
descuellen los cirujanos plásti cos brasileros o colombianos, lo mismo que
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Grupos de investigación genética del tercer mundo que no tendrían opor-
unidad en el ordenamiento geopolítico moderno.
5. Se estable ce una disponibilidad permanente a exponer el cuerpo a
intervenciones: estéticas, intercambio de órganos, fertilizaciones, engendra-
mientos, alquiler de vi entres, criogénesis, clonaciones, producción de ór-
ganos. Si en el régimen biopolítico moderno se naturalizaron la medición
constante del cuerpo y su re ndimiento en aras de diversas formas de pro-
ductividad y acumulación de capital, l a auscultación anatómica de alcance
moral, si nos famili arizamos con los análisis de laboratorio, con las anam-
nesis, al punto de echarlas de menos en los servicios actuales de medicina
hiperespecializada, el biopoder posmode rno, la ético-política de la vida
nos enfrenta a ser interpretados directam ente de nuestro código, a la clona-
ción quirúrgica de la a pariencia (de hecho, buena parte de las intervencio-
nes no se hacen bajo el auspicio de la belleza, como del de la homogeniza-
ción), a disponer de y ser dispuestos co mo bancos de información genética,
de órganos, de sangre, de médula, y en poco tiempo de memoria y de cono-
cimientos. Creo qu e, ante todo, nos varaos familiarizando con esta perma-
nente disponibilidad. El ejercicio de las intervenciones estéticas nos va
acostumbrando de la misma forma co mo en otros momentos asimilamos
los preceptos h igiénicos, las va cunas y las intervenciones quirúrgicas que
también alteraron el cuerpo, p ero ese otro cuerpo, aj Teak Dolce Dolce Dolce Bootie Vita Vita Womens Bootie Womens Vita Jaegar Teak Jaegar eno a la corporalidad,
en el que no habitaba nuestro yo. Ahora que nuestra naturaleza reside
bien en los genes, bien en la subjetividad, las intervenciones estéticas afec-
tan el nacedero mismo de la subjetivid ad. Claro, en el caso particular de
las intervenciones estéticas, no es casual que el hombre proponga y la
mujer se disponga.
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Processes. Phenomena, Distinctions
and Pr ospec ts", en Theory, Culture & Society, N°13(l), pp. 1-24.
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    Este texto estudia la constitución de mujeres modernas durante el siglo XIX en Colombia, y ahonda en los cambios que en los años de 1930 y 1940 inflamaron el debate sobre este tópico, justamente cuando aumentaron las reivindicaciones de igualdad entre los sexos, se agudizaron las luchas por la emancipación femenina y diversas transformaciones sociales hicieron inminente revisar la doctrina... [Show full abstract]
    Conference Paper
      The article explores the role of physical education in the anthropology of modernity as well as the role of corporeal techniques appeared along the 20th century. The somatic education proposed by the Alexander Technique, Bioenergetics or the Pilates Method are interpreted as part of an aesthetic politics which allows to transform the experience of the self and offers an aesthetic education... [Show full abstract]
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      January 2004 · Iberoamericana
        La autora plantea la relación entre la educación del cuerpo, la regulación de la población y las formas modernas de gobierno propias de los Estados nacionales. A partir de esa base, examina la manera y los aspectos en que el pensamiento social en América Latina ha vinculado la idea del cuerpo con el gobierno y el devenir social. Asimismo, se propone la condición biopolítica de esta relación y,... [Show full abstract]
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